El segundo cerebro y la INTUICIÓN

Muy acostumbrados a concebir a nuestro cerebro como el único órgano capaz de tomar y ejecutar decisiones, al interpretar nuestro día a día y filtrar nuestras preferencias y creencias, nos olvidamos de que, como dicen en los países de habla inglesa, “You’ve got to trust your gut. La frase que traducida al español literal sería algo como “debes confiar en tus intestinos”, pero… ¿Cómo? ¿Confiar en los intestinos? Parece un concepto sacado de una superproducción de Tarantino, y sin ir más lejos de la realidad, refleja una correlación muy real y tangible de nuestro cuerpo con la intuición. 

Quizás ya lo sabías, tu cuerpo acompaña, procesa e integra tus pensamientos y procesos cognitivos, y hace una performance en tus intestinos sobre lo que premoniciones (esto que sabes que va a suceder, no sabes bien por qué ni como expresarlo en palabras) sin tener pruebas que la evidencien (es decir, tu súperproducción intestinal de Hollywood dirigida por tu cerebro y narrada por tus pensamientos).

Es verdad que en nuestro cerebro encontramos el punto de mayor actividad neuronal de todo el cuerpo; sin embargo no es el único encargado de comandar las respuestas autónomas o cognitivas: en los intestinos existen más de 100 millones de neuronas, haciendo así que casi podamos concebirlos como el segundo cerebro (como le decimos en la comunidad científica). 

La conexión del cerebro y del cerebro-intestino se llama brain-gut axis, y no solo trata de las neuronas que comparten cerebro e intestino, también las bacterias que hay en él. 

Este eje tiene diferentes funciones: 

  • Regulación del estado de ánimo. La serotonina es uno de los neurotransmisores más conocidos, y mientras cumple una gran función como reguladora de intensidades (ganando así la reputación de hormona del humor), tiene un importante papel en el segundo cerebro, ya que las bacterias del intestino producen grandes cantidades de este neurotransmisor. La flora bacteriana produce neuroquímicos (entre ellos, más del 70% de la serotonina que recorre nuestro cuerpo) que también regulan los procesos fisiológicos internos y afectan a los procesos de funciones cognitivas como el aprendizaje, la memoria o el estado de ánimo. 
  • Regulación del sistema inmune. La generación de citoquinas (proteínas pequeñas importantes para el crecimiento y actividad de otras células) provocada por este segundo cerebro optimiza tu sistema inmune y lo mejora ¡Por eso hay una relación entre lo que comes y tu sistema inmune!
  • Comunicación interna entre el cerebro y los intestinos. Hay diferentes señales químicas que sirven para avisar a tu cerebro de algunos hechos, que van desde la sensación de tener hambre hasta esa punzada que sentimos cuando sentimos que algo no va bien (lo que conocemos como intuición).
  • Intuición. Tu segundo cerebro recopila información de las diferentes experiencias vividas, tanto de manera consciente como inconsciente, para enviarte señales resumidas en “dolor o mariposas en la barriga” para comunicarse contigo. 
  • Participante de la interocepción.  La interocepción es el sentido del estado interno del cuerpo, y el segundo cerebro es una parte fundamental de tu cuerpo que registra los cambios fisiológicos y envía señales a todo el cuerpo para saber el estado interno y lo que te sucede. 
  • Participante del Sistema Nervioso Parasimpático. El nervio vago es quien se encarga de relajar y reparar el cuerpo (además de ayudar a controlar tu estado de ánimo, tu respuesta inmune, la digestión o la frecuencia cardíaca), y se ve relacionado con el segundo cerebro porque funciona como principal puente de tráfico de información entre intestinos y cerebro. Actualmente, hay diferentes investigaciones abiertas en los que estudian la estimulación del nervio vago para tratar el estrés post-traumático, la inflamación intestinal crónica y depresión. 

Con todo esto vemos que este segundo cerebro desempeña un importante papel no solo para la regulación del sistema digestivo, ya que también afecta a tu cerebro, tu estado de ánimo, tu sistema inmune y tu capacidad de conectarte contigo mismo y tu intuición. Una inflamación o irregularidad en tu intestino hará que las neuronas en él no funcionen bien, afectando así a tu calidad de vida. 

Y te preguntarás… ¿Qué se puede hacer para mejorar y fortalecer el sistema digestivo y así optimizar tu salud?

  • Comer alimentos no procesados, frescos y sin químicos u otros aditivos.
  • Slow food: el arte de la buena cocina, con amor, tiempo y cariño. Una comida sana, nutritiva y plena hará que tu cuerpo – es decir, tu templo – esté en buenas condiciones.
  • Asegurar que puedes descansar las horas que tu cuerpo te pide de manera diaria para facilitar el proceso de oxigenación y tus peak points de productividad, marcados por un biorritmo fácilmente alterable. 
  • Entrena tu intuición, procura prestar atención y mantenerte curioso a lo que tu cuerpo te pida.
  • Haz deporte regularmente. 
  • Ejercita tu mindset: ya sea meditando, practicando alguna vía artística que te inspire o a través del journaling para activar tu sistema nervioso parasimpático. 

En definitiva, además de hacer caso a nuestro cerebro (cuidándolo adecuadamente), hemos de escuchar a nuestra intuición: te dejará entrever algunas respuestas de tu subconsciente que tu mente no puede acceder, y así podrás conocerte mejor a ti mismo y tomar mejores daciones basadas congruentes con tus metas y objetivos de vida. ¡Y eso es mucho! 

🙌🏾 Hacia un cuerpo-mente saludable.

🙌🏻 Hacia una vida auténtica.

Gonzalo Doctor

Médico Holístico & Especialista en Medicina del Deporte y la Salud
Analista Junguiano en formación & Human Potencial Coach
Neuropsicología aplicada & Mindfulness
Yoga y EDMR

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4 comentarios en “<strong>El segundo cerebro y la INTUICIÓN</strong>”

    1. Hola, Maria Jose, muchas gracias. Se vienen temas muy interesante y enriquecedores. Cada vez somos más en esta comunidad expansiva, te invito que lo compartas a aquellos que les podría ser útil. Un saludo. Gonzalo Doctor

  1. Gracias Gonzalo por toda la información que compartes.
    A nivel intuitivo te diré que estoy completamente de acuerdo contigo. No he estudiado neurociencia pero sé un poco cómo ha funcionado mi cuerpo en los años que llevamos juntos y, en unos momentos que viví de muchísimo stress e impotencia personal tuve una diverticulitis aguda muy dolorosa y sorprendente para mi. Desde entonces ‘escucho” tanto o más a mis intestinos como a mi cerebro y mi corazón. Intento que se complementen, ja ja … Generé muchos cambios en mi vida y me he ido recuperando poco a poco pero fue “un aviso a navegantes” que tengo muy en cuenta en mis hábitos alimentarios, de respiración, stress, etc desde entonces.
    Gracias nuevamente
    Núria

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Gonzalo Doctor

Médico

Médico holístico. Especialista en Medicina del Deporte y la Salud, Human Potential coach y Analista Jungueano en formación. Apasionado por la neurociencia cognitiva y la neuropsicología aplicada. Explorador diario de prácticas contemplativas para el bienestar de la unidad cuerpo-mente.

Orientado a mejorar las bases de la salud en la conexión cuerpo-mente a través de diferentes prácticas como la meditación, respiraciones conscientes, embodiment, biohacking y el yoga.

Te ayudo a optimizar de la psiconeurofisiología de la unidad cuerpo-mente; establecer estrategias para autoregulación emocional y gestión mental; y adaptar el entorno para mejorar hábitos, salud y bienestar.

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